Lo que pasó detrás de Ciudad de Dios fue más TURBIO que la película en sí
Uno de los actores de Ciudad de Dios
terminó convertido en uno de los
criminales más buscados de Brasil. Eso
no estaba en el guion, pero quizás
debería haberlo estado. En 2002,
Fernando Meireles filmó una película
sobre la violencia de las favelas usando
actores reales sacados de esas mismas
favelas. Lo que consiguió fue una obra
maestra, pero lo que no contó fue el
precio que pagaron quienes la hicieron.
Todo lo que muestra Ciudad de Dios es
peligroso y filmarla también lo fue. El
director Fernando Meireles se obsesionó
con el realismo, pobreza, fama
instantánea, ninguna contención y un
después que nadie quiso contar. Les
recomiendo que vean este video con
atención porque es una de las historias
más impresionantes que contamos en este
canal. Hoy vamos a hablar de un clásico
que cambió el cine brasileño para
siempre. Estos videos existen gracias a
todos los que ya forman parte de mi
curso de guion cinematográfico. Quédense
hasta el final para un 20% de descuento.
Corría el año 2000 cuando un director de
cine llamado Fernando Meireles llegó a
Ciudad de Dios, una de las 120 favelas
del Río de Janeiro. Un vecindario donde
la pobreza convive con el crimen, donde
las pandillas dominan las calles y donde
la ley muchas veces no se mete. Pero el
director sí quería meterse y entender
desde adentro aquel mundo. Solo así
lograría que la película se sintiera
auténtica. Pero eso tuvo un costo desde
el primer momento. Cuando quiso doblar
en una esquina apareció un chico. Ambos
se quedaron mirando hasta que el niño
sacó un arma y le apuntó en la cabeza.
Ahí estaba la realidad que buscaba, la
realidad de un mundo que hasta hacía
poco le era ajeno. Pero mejor
arranquemos por el principio. Meireles
pertenecía una familia de clase media de
Sao Pablo con los estudios
universitarios y una carrera como
director de publicidades y documentales,
pero deseaba hacer una película y pronto
surgió la oportunidad que cambió su vida
y la de muchos. En 1997 le regalaron la
novela Ciudad de Dios de Paulo Linz.
retrataba a la favela del título desde
los años 60 hasta los 80 durante el auge
del crimen en Brasil. Pensó que era algo
muy ajeno a él, pero quedó absorbido por
la trama. Cada capítulo, cada personaje
y cada descripción eran viscerales,
potentes, ya que Lince había vivido
allí. Y no narraba solo crímenes y
decadencia. Había un trasfondo humano y
crítica social. A partir de la página
200, el director empezó a subrayar
pasajes y para cuando terminó de leer
había anotado una lista de escenarios y
de personajes principales. Quería hacer
la película y de algo estaba seguro. No
podía suavizar la historia. Tenía que
ser igual de brutal, igual de real.
Tardaría en entender que ese realismo
nunca llegaría gratis. Meles consiguió
el teléfono de Lins y logró un encuentro
donde le contó sus ideas para un film.
El autor le explicó que ya lo habían
tentado varias compañías internacionales
para financiar adaptaciones caras con
actores famosos, pero nada lo convencía.
El director no tenía grandes recursos,
pero prometió algo que nadie más quería
ofrecerle, riesgo y verdad. Dijo que
estaba listo para salir de su zona de
confort e internarse en un lugar
desconocido para él y para casi todo el
mundo. Además, contó que el cine y la
televisión de Brasil ignoraban las
favelas. Él estaba dispuesto a
mostrarlas y sin filtros, con todo el
realismo y la crudeza posibles. Cuando
Meelles terminó de hablar, Lince solo
asintió y se fue. No supo más nada de él
y creyó que había perdido su
oportunidad. Pero unos días más tarde,
el escritor aceptó cederle los derechos
porque había demostrado más pasión y
compromiso que cualquier estudio
adinerado. Con ese sí, Meeles desarrolló
una obsesión por el realismo que
cambiaría el cine brasileño y también la
vida de quienes participaron en la
película, aunque no de la manera que se
esperaban. Luego de conseguir los
derechos, Meirele sabía que los desafíos
de Ciudad de Dios serían numerosos. Para
empezar, quería hacer una película en un
lugar donde la realidad no se podía
controlar. Por eso necesitaba dinero,
equipo y alguien capaz de moverse dentro
de ese mundo sin poner todo en riesgo.
Para tener independencia, produciría él
mismo la película con su empresa o dos
films. Como no sería suficiente, pronto
se sumó videofilmes, compañía del
director Walter Ses. Era el socio
perfecto. Venía de triunfar con la
multipremiada estación central, que
también tenía una impronta neorrealista.
El siguiente reto para Meireles era
adaptar el libro. Tenía 550 páginas de
texto, unos 250 personajes y varias
tramas. quería conservar la cronología
de los 60 a los 80, pero desde el punto
de vista de un solo personaje. Entonces
acudió a Braulio Mantovani, un guionista
con el que había trabajado en
televisión. Nunca había escrito una
película ni adaptado un libro, pero
resolvió contar una historia fragmentada
que incluiría varias historias cortas y
conservaba la esencia del libro. Começo
aquela sempre aquele problema, né? Puta,
onde eu começo? O que que eu faço aqui?
No caso do cidade de Deus era o
contrário. O que que eu tiro daqu?
Porque tem tanta história no livro. A
fines de 1999 completó el primer
borrador. El guion se centra en Buscapé,
un joven de la ciudad de Dios que sueña
con ser fotógrafo. El chico no quiere
ser parte de la violencia, pero tampoco
puede escapar de eso. Las pandillas
transforman la favela en un campo de
batalla con el terrible ser pequeño como
verdugo máximo. Pese a todo, Buscaape se
aferra a los amigos y amantes y aprende
a retratar su entorno. Igual que un
fotógrafo de guerra. Sin saberlo, la
adaptación de Mantovani anticipa lo que
pasaría de verdad, pero ya llegaremos a
esa parte. Convertir Ciudad de Dios en
un guion representó un reto, pero
Meirele sabía que filmarlo sería
directamente una epopya. Si quería
representar aquella favela con total
realismo, debía internarse en sus
calles. Linz le ofreció llevarlo y al
principio todo parecía tranquilo hasta
que apareció el niño con el arma y
apuntó a la cabeza del director.
Meireles nunca había estado en esa
situación, pero logró conservar la
calma. Ni siquiera la presencia de Lins
hizo que el chico quitara el dedo del
gatillo. Ese podría haber sido el fin
del proyecto y de sus vidas. Hasta que
intervino un hombre y con firmeza le
explicó al joven que venían con él. El
chico guardó el arma y huyó. Más tarde,
el escritor le contó al director que ese
hombre era uno de los narcotraficantes
más respetados de la favela. Estar al
borde de ser liquidado podría haber
disuadido a Meireles de hacer la
película. De hecho, podría haberlo
convencido de no pisar Río de Janeiro
nunca más, pero sucedió lo contrario.
Terminó de entender que la violencia
plasmada en el libro era muy real y por
eso debía filmar esa historia
acercándose a esa sensación, pero supo
que la ayuda de Linz no sería
suficiente. Necesitaba una mano derecha
capaz de internarse con cámaras en ese
territorio y solo había un nombre, Katia
Lund. Lund tenía más experiencia que
cualquiera filmando en favelas. había
codirigido el documental Noticias de una
guerra particular y hasta había
trabajado en el único producto
internacional que mostró una favela, el
videoclip de la canción They don't care
About Us de Michael Jackson, dirigido
por Spik Lee. Meireles le contó a Lund
sobre la adaptación de Ciudad de Dios y
ella se entusiasmó. Había leído la
novela y quería ser parte de un proyecto
que mostrara las favelas con honestidad.
El director le ofreció ser su primera
asistente de dirección, pero ella se
negó. quería ser codirectora o por lo
menos tener un rango superior al de
asistente. Así surgió el primer
conflicto importante de la película.
Meideles quería dirigir en solitario,
pero ella tenía la experiencia que él
no. Mientras pensaba en cómo resolverlo,
le ofreció hacer juntos el casting y
Lund aceptó. Resuelto el tema, al menos
por el momento, Meireles se puso en
marcha para encontrar a los actores
indicados, pero enseguida descubrió dos
dificultades. Por un lado, la mayoría de
los actores brasileños eran blancos,
saludables y de clase media y alta. Como
muchos de los artistas y profesionales
del país, ninguno sería creíble como
habitante de una favela. Por otro lado,
casi no había actores brasileños negros.
Las películas y telenovelas recurrían a
intérpretes hegemónicos. Por eso
Meireles tomó una decisión que lo
cambiaría todo. Acudiría a jóvenes de
bajos recursos, como el que casi le
disparó en la cabeza sin importar que no
fueran actores. No buscaba la
experiencia, sino la verdad, aunque esa
verdad tendría un costo. Meeles se
aferró al Lund y ambos acudieron a Guty
Fraga, fundador del grupo Nos Domorro,
una ONG que enseñaba teatro en favelas.
El director le explicó que no bastaría
con tomar jóvenes y ponerlos delante de
una cámara y tampoco alcanzaría una
lectura de guion ni ensayos. deberían
formarlos desde cero. Entonces fundaron
su propio taller de actuación para cine,
luego armaron una convocatoria en Ciudad
de Dios y otras favelas de Río de
Janeiro. La respuesta fue masiva. Solo
en el primer día grabaron a más de 100
jóvenes. Al cabo de 40 días, el número
de candidatos ascendía a 2000 personas.
El director vio algunas grabaciones y
notó la importancia de su accionar en
las favelas. Era la primera vez que
alguien no los miraba como un problema o
una amenaza, pero esa etapa del casting
fue apenas el comienzo de un proceso
exhaustivo de formación y selección que
llevó meses. Mientras Meireles se
sambulló en la preproducción, Lundy
Fraga coordinaron un equipo que trabajó
con cientos de candidatos. Armaban
improvisaciones con grupos de ocho
personas donde a veces unos hacían de
criminales y otros de policías para
luego intercambiar roles. Algunos no
medían sus fuerzas y terminaban
lastimando a sus compañeros. estaban
interpretando algo cercano a su vida
cotidiana, pero gracias a la contención
de Lundy Fraga todos se sintieron
cómodos. Meireles se metió en el taller
a cabo de una semanas, eligió a 200
jóvenes y miró qué perfil se adecuaba
mejor a cada personaje. Uno de los roles
claves era Buscapé, el protagonista.
Debía ser un muchacho contenido y
observador, pero la mayoría eran
enérgicos y extrovertidos. Entonces vio
a Alexander Rodríguez de 18 años, era
inteligente, introvertido, atrapado en
aquel mundo, pero con actitud
exactamente como debía ser el personaje.
No pensó que alguna de esas cualidades
seguirían acompañando a Rodríguez en la
vida real durante años. Y luego
hablaremos más sobre esto porque es
importante. Otro papel decidido era el
de C pequeño, líder criminal y psicópata
imparable. El director se fijó en
Leandro Firmino, de 22 años. En las
improvisaciones demostró carisma y una
presencia escalofriante, pero en
realidad era muy diferente al personaje,
tranquilo, maduro, responsable. Le
encantaban las películas, pero
consideraba que eso era exclusivo para
los ricos. Siempre goei de cinema,
sempre gostei de audiovisual, pô,
trabalhar como ator, trabalhar com
cinema audiovisual, ela improvável,
cara, você preto, sacou? Nascido na
comunidade, na favela, será algo para
burgu para quem mora na zona sul.
También contó que evitaba la
delincuencia y solo usó armas en el
servicio militar. Meeles comprendió que
era un actor de raza y no dudó en darle
el papel. Así como Filmino podía
transformarse, otros chicos no
necesitaban actuar demasiado. Para los
integrantes de la pandilla de ese
pequeño, Meireles buscaba jóvenes
aguerridos y reparó en uno que le
recordó al chico que casi le disparó. Se
llamaba Ivan da Silva Martins, mejor
conocido como Ivancinio, y su vida era
turbulenta. A los 11 años acumulaba
varias causas por robos y otros delitos
menores. Tenía ante sí a alguien que
casi no necesitaría actuar y eso le
serviría al realismo que anhelaba.
Cuando le dio uno de los papeles, se
ilusionó con ganar mucho dinero y
volverse alguien importante. Meeles
valoró su entusiasmo, aunque nunca
imaginó en qué se convertiría años
después. Mereles también vio a otros
actores infantiles como Felipe Paulinho.
Tenía apenas 8 años y estaba emocionado
por estar en una película. El director
lo tenía en mente para una de las
escenas más terribles. Al cabo de unas
semanas, Meireles tenía un plantel de
talentos prometedores, pero quedaba
ocupar varios roles femeninos. Uno de
los papeles importantes era el de
Angélica, el interés romántico de
Buscapé. Un integrante del equipo de Lun
sugirió a Alice Braga de 18 años. Al
director no le convencía. Venía actuando
desde niña y era sobrina de Sonia Braga,
una de las grandes estrellas brasileñas.
Pensó que eso atentaría contra el
realismo que buscaba, pero aceptó
hacerle una prueba y su frescura lo hizo
cambiar de opinión. Aún así, él se
preguntó cómo podría interactuar con
actores no profesionales. Cuando el
director la llevó al taller, Braga y los
jóvenes conectaron al instante. Con el
elenco juvenil seleccionado, Meirele se
juntó con Lundy Fraga para trabajar con
ellos durante 6 meses. El director no
quería que leyeran el guion. Eso podría
haber hecho que perdieran autenticidad.
Por eso alentó la improvisación. Quería
que sintieran lo que estaban haciendo.
También llamó a Mantovani para que
añadiera al guion lo que fuera
surgiendo. Durante los talleres,
Meireles notó que los jóvenes estaban
unidos y esperaban que la película los
sacara de las favelas y les diera un
porvenir más provisorio. También acordó
con Fraga que al terminar el film,
Nosomorro financiaría y potenciaría el
grupo teatral para que fuera un refugio
y centro de formación profesional. Para
cuando terminó el casting de Ciudad de
Dios, Meireles tenía lo que quería, un
elenco auténtico, creíble, real, que
parecía vivir lo que mostraban,
exactamente lo que buscaba. Aún así,
pensaba que varios jóvenes necesitaban
una experiencia previa fuerte delante de
cámara. Por eso, preparó un cortometraje
para rodar en Ciudad de Dios, donde
también harían el largometraje. Pero
todos corrieron peligro. Y antes de
seguir con lo que fue el rodaje, si la
historia de Meireles les despertó las
ganas de escribir su propio guion, uno
que quizás no necesita estrellas para
funcionar, solo una buena historia, no
puedo dejar de recomendarles mi curso de
guion cinematográfico definitivo. Ahora,
¿por qué este curso tiene mejores
reseñas que todos los demás en internet?
Bueno, porque a diferencia del resto, yo
sí pasé escribiendo guiones para cine y
plataforma de streaming y vendí una
serie para Disney Plus y otras
plataformas. Todo lo que enseño viene de
experiencia real, no me lo contó nadie.
Además, el curso ya ayudó a miles a
escribir, mejorar y hasta vender sus
historias. Y escucha esto, si lo compras
y no te gusta, te devolvemos el dinero.
En lo que va del año, solo nos pidieron
una devolución y fue porque alguien
compró el curso dos veces. Hacé clic
ahora mismo en el link de la descripción
y usá el código Sepfims YT para obtener
un 20% de descuento al finalizar tu
compra. Y ahora sí, volvemos a Ciudad de
Dios. Antes de filmar Ciudad de Dios,
Meireles quiso probar algo y esto salió
mal. Mientras ultimaba detalles de la
película, el director fue contactado por
la cadena de TV Globo para dirigir un
episodio de Brava Gente, un unitario de
televisión que adaptaba obras
literarias. El director aprovechó para
desarrollar un corto basado en un
segmento de la novela de Lins con
algunos jóvenes del taller. Así preparó
Palace 2. Al principio todo parecía en
orden. Meireles y Lund serían los
directores y rodarían en las mismísimas
ciudad de Dios. La historia era simple.
Dos chicos hacen una estafa, pero deben
enfrentarse con los jefes de la favela.
Los directores no imaginaban que algo
así les pasaría a ellos. Durante la
primera jornada, Meireles estaba feliz.
Era su oportunidad de poner en práctica
la esencia realista que ambicionaba para
la película. Estaba satisfecho con el
trabajo de cámara y fotografía, pero le
prestó especial atención al elenco
juvenil. Los jóvenes actuaban con
naturalidad en un entorno que conocían y
que se sentía vivo. Era exactamente el
realismo que Meirel les soñaba. le dio
un papel secundario a Rodríguez y
comprobó que podría ser el alma de la
película. Antes de terminar la jornada
le dijo a Lund que el taller había sido
un éxito, pero cuando se hizo de noche y
estaban por irse, Meireles notó la
presencia de varios adolescentes. Era
como el grupo de c pequeño, pero en la
vida real, cuando observó que varios
llevaban armas en la cintura, confirmó
que era una pandilla de
narcotraficantes. El director recordó su
encuentro con aquel chico que le apuntó
y se movió con sigilo entre el equipo
para transmitirle seguridad. Lund lo
ayudó de inmediato, ya que también se
dio cuenta. Estos movimientos parecieron
alertar a la pandilla que se acercó más
al equipo y a las cámaras. Meeles cruzó
la mirada con dos que empezaron a
desenfundar, pero se concentraron en
otra pandilla que acababa de aparecer.
Meel les palpitaba un enfrentamiento,
por lo que él y Lund les indicaron a
todos que guardaran los equipos y se
fueran despacio sin mirar a nadie.
Cuando salieron de la favela, todos
respiraron hondo y Meireles aprendió una
lección. Filmar Ciudad de Dios en la
favela del título sería imposible.
Entonces habló con sus socios para
negociar con los jefes comunitarios de
favelas menos peligrosas. El director
entendió que el nivel de realismo que
buscaba como recurso narrativo era en
realidad un riesgo palpable. Aún así,
decidió seguir adelante hasta que todo
se salió de control. Todos los
responsables de Ciudad de Dios sabían
que la producción sería intensa, pero la
realidad superó todas sus predicciones.
El rodaje comenzó en mayo de 2001 y
desde el primer día fue especial para
Meireles. Apenas comenzó la primera
jornada, él y Katy Lund vieron como el
equipo descargaba cámaras en las favelas
de Vidigal y Cidad de Alta. De pronto
notó que eran observados por individuos
amenazantes ubicados en puntos
estratégicos y supo que eran
traficantes, pero esta vez no se alarmó.
La producción había arreglado con ellos
para garantizar la seguridad en el
rodaje y ellos aceptaron a cambio de
alguna recompensa. Odo Films y Video
Films habían reunido un presupuesto de 8
millones dó y no había dinero para nada
más. No obstante, resolvieron darles
computadoras, canchas de fútbol y alguna
otra ayuda. Así, Meireles y su equipo
podrían trabajar sin temor a las
pandillas. El director tenía muy claro
cómo iba a filmar los tres actos de la
película pasando del clasicismo de los
60 al frenecí de los 80. Pero como
siempre su prioridad era el elenco.
Cuando tocó filmar la primera escena con
Rodríguez conservó un mecanismo similar
al del taller. No lo dejó leer el guion
y no hubo ensayos previos a la toma.
Rodríguez preguntó qué tenía que hacer y
Meireles le explicó de qué trataba la
escena y agregó, "Solo tienes que
reaccionar." Pero apenas el director
dijo acción, el joven se quedó estático.
Meeles, con ayuda de Lund, le dijo que
solo debía ser él y que no pensara en la
cámara y el equipo técnico. Al ver que
el joven seguía nervioso, pensó si el
método del taller funcionaría en la
película o todo habría sido una pérdida
de tiempo. Entonces le dijo que se
pusiera en los zapatos de Buscapé y le
preguntó qué haría en su lugar ante esa
situación. Ahora Rodríguez asintió, hizo
la toma y funcionó. Meireles quiso
seguir empleando este método de
dirección en los demás actores, aunque
debió ser más precavido. La mayoría de
los otros personajes eran violentos,
especialmente Se pequeño. Antes de rodar
la escena donde liquida un enemigo, le
dijo a Filmino que se pusiera en el
lugar del personaje. El joven se había
sentido seguro en el taller, pero ahora
debía moverse en una favela y simulando
cometer una atrocidad como las que había
evitado por años. Incluso sintió que las
armas de utilería parecían reales. Aún
así, empuñó un revólver falso y por un
momento se transformó en eso que tanto
odiaba. Aeles quedó tan fascinado que
olvidó decir corte. El realizador y Lun
continuaron aplicando ese método con
todo el elenco. Braga podría haberse
quejado, ya que contaba con algo más de
formación, pero se acopló las
improvisaciones y mantuvo una gran
química con sus compañeros. De todos sus
talentos, Meireles permaneció atento a
Ivancino. Al contar con un frontuario,
su sola presencia aportaría el realismo
que buscaba. Incluso pensó que podría
llegar a perder el control y obtener un
arma de verdad. Pero desde la primera
escena que le tocó filmar, Ivancinho
llegó puntual y cumplió todas las
órdenes del director. Terminó siendo tan
profesional como un actor preparado. De
hecho, recalcó que se tomaba la
oportunidad en serio y quería ser una
estrella. Mireles podía confiar en su
joven elenco hasta que tocó filmar una
escena que podría haber terminado con la
película, incluso con la carrera del
director. Aquí C Pequeño y su pandilla
van tras un grupo de niños ladrones. No
podemos profundizar mucho en esta
secuencia sin que YouTube nos bloquee
para siempre, pero en resumen, capturan
a dos y al más pequeño le dan a elegir
entre su mano o su pie. Pide que sea en
la mano, pero se pequeño opta el pie.
Para Meireles no era un momento
gratuito. Subraya la violencia más cruda
del villano y de la película entera. y
desde el taller que tenía en mente al
actor perfecto para hacer de la víctima
Felipe Paulino. Pero para que la escena
fuera real, el miedo también debía
serlo. Semanas antes de filmar, el
director y Lun se aseguraron de que
Paulino permaneciera lo más lejos
posible de Filmino. Incluso impidieron
que comieran juntos. Todo esto para que
el chico aprendiera a tener pánico de
verdad. Pero faltando unos días para
concretar la escena, Meireles pensó que
Paulino seguía demasiado tranquilo ante
la mención de Filmino. Si esa escena
quedaba mal, su visión de la película se
echaría a perder. Entonces resolvió con
Lundy Fraga un método más extremo y
cuestionable. Comenzaron a encerrarlo en
una habitación oscura y cuando prendían
las luces, el niño tenía ante sí a
Filmino caracterizado de ese pequeño.
Recuerden, estamos hablando de un niño
de 8 años. Para cuando llegó el momento
de filmar la escena y Filmino le apuntó
con el arma de utilería, Meireles
comprobó que Paulino le tenía pánico. No
sabía si esa arma era real o de mentira.
Cuando la producción simuló el impacto
en el pie, el niño se asustó de verdad,
lloró y sufrió como si le hubieran
tirado en serio. Al terminar la toma,
Lundy Fraga corrieron a abrazarlo, pero
el director había logrado su cometido
sin imaginar las consecuencias
emocionales que vendrían. Luego de nueve
semanas intensas, el rodaje de Ciudad de
Dios terminó. Meireles pudo concentrarse
en la postproducción y en pocos meses
tuvo un primer corte. Recién ahí surgió
una pregunta. ¿Cómo reaccionaría el gran
público ante una película sobre zonas
marginales protagonizada por jóvenes
expuestos a los excesos y la violencia y
protagonizada por verdaderos chicos de
las favelas? Meelles estaba listo para
mostrarle el realismo de Ciudad de Dios
al mundo y encontrar su respuesta. Pero
el recorrido empezó complicado. A
comienzos de 2002, el director recibió
un llamado de Sayes. Dijo que Ciudad de
Dios había sido seleccionada para el
festival de K, donde competiría por la
palma de oro. Megireles se puso
eufórico, pero notó que su colega estaba
apesadumbrado. SES le contó que también
le habían ofrecido ser integrante del
jurado de la competencia oficial. Si
aceptaba, la película quedaba fuera de
la competencia. No sería ético juzgar un
film que había producido. Meeles
entendió y al saber que igual la
película sería proyectada en la sección
Midnight Screenings, se tranquilizó.
Prefería eso a quedar completamente
fuera del evento. Pronto se arrepentiría
de esta decisión, aunque más adelante se
arrepentiría de decisiones más terribles
aún. Esto recién empieza. En mayo de
2002, Meireles llegó a K con Lund y
algunos de los actores. Enseguida notó
que nadie la consideraba una película
importante. La prensa no escribió al
respecto y solo 14 periodistas se
interesaron en entrevistarlo. Pensó que
era lógico, ya que nadie los conocía. Se
dijo que al menos podría pasar unos días
en la Costa Sur, aunque reparó en algo
incómodo. En el hotel y las calles,
muchos miraban con desconfianza a
Rodríguez y al resto del elenco como si
lo fueran a robar. Esto molestó al
director, pero todo cambió la noche del
18 de mayo cuando Ciudad de Dios tuvo su
premier. Meireles asistió elegante junto
a Lun Rodríguez y el resto del equipo y
recibieron un público amplio, aunque
poco entusiasmado y algo cansado. De
hecho, nadie les deseó suerte hasta que
la película comenzó y ahí el director
advirtió que nadie desviaba la vista de
la pantalla. Todos quedaron impactados
por las imágenes. El realismo que tanto
lo había obsesionado, sobre todo por el
lado del elenco, había despertado a
todos. Apenas comenzaron los créditos
finales, los aplausos arreciaron y
después de la proyección una fila
interminable para abrazarlos y
felicitarlos. Y las alegrías recién
empezaban. Meeles terminó dando 150
notas periodísticas y fue convocado a
reuniones con distintas empresas para
otros proyectos. Finalmente, la película
fue adquirida por Miramax. Por entonces,
la compañía independiente más exitosa de
Estados Unidos. En cuanto a Rodríguez,
pasó del prejuicio a ser tratado como un
príncipe. Viajó en limusinas, paseó en
yates, fue invitado a fiestas y pudo
gozar de más lujos que jamás imaginó.
Aquello no se parecía en nada a la
favela y por un momento creyó que su
nueva vida podía ser así. Spoiler, eso
no pasó. Al haber quedado fuera de
competencia, Ciudad de Dios no se llevó
ningún premio en Kan, pero fue su
plataforma para el gran lanzamiento
internacional. Se estrenó en Brasil el
30 de agosto de 2002 y llenó las salas
durante meses. El público local se
encontró con un film que de verdad
reflejaba la dura vida de en las
favelas, con personajes entrañables, una
historia atractiva y sobre todo el
realismo que tanto preocupaba Meireles.
Recaudó 32 millones de dólares en todo
el mundo y recordemos que había costado
solo 8 m000ones. También fue alabada por
la crítica que la consideró parte de un
boom de cine latinoamericano reciente
junto con títulos como Amores perros,
eh, y tu mamá también. También la
compararon con el cine de Martin
Escorcese y de Quentin Tarantino, aunque
los comentarios negativos no faltaron.
Algunos medios cuestionaron al director
por imprimirle un estilo digno de una
publicidad y hasta lo acusaron de
explotar a su elenco y recurrir a golpes
bajos. Aún así, nada detuvo el camino de
triunfal de Ciudad de Dios hasta llegar
al pico de la gloria. recibió cuatro
nominaciones al Óscar, incluyendo una
mejor director para Meireles. La
estatuilla se le escapó terminando en
manos de Peter Jackson por la dirección
en el retorno del rey y las invasiones
bárbaras de Canadá en la categoría de
película extranjera. Aún así, Meireles
comprobó que las favelas habían
hechizado a la cultura pop,
especialmente al cine. La alicaída
industria brasileña se hizo eco del
fenómeno y pronto se estrenó tropa de
élite. El fenómeno se extendió incluso a
Hollywood. Superproducciones como el
increíble Hulk y Fast Five incluyeron
secciones en las favelas. Todo era
felicidad para el equipo de Ciudad de
Dios. En realidad no, al contrario, poco
después del estreno, Meireles recibió
una demanda de Katia Lund. A la hora de
armar los créditos, el director iba a
nombrarla codirectora de actuación, pero
ella dijo que ese cargo no existía. Para
evitar discusiones, eligió que solo
figurara como codirectora. Sin embargo,
ella reclamó que su nombre apareciera
con mayor prominencia en los créditos.
Así se desató un conflicto mediático en
el que Mantovani intervino para defender
a Meireles. Aseguró que él había
trabajado 4 años en la película y Lund
apenas uno. Valoró el rol que había
tenido ella trabajando de cerca con los
actores, pero aclaró que no había
seleccionado al equipo técnico ni los
había dirigido. Finalmente, Meireles y
Lund nunca resolvieron el tema y ella se
alejó del director para no volver a
trabajar juntos. El episodio con Lund
desnudó los problemas detrás del éxito
de Ciudad de Dios, pero aquel era apenas
el comienzo. Pronto emergieron más
asuntos oscuros y esta vez por el lado
del joven elenco. Luego de su estreno,
Ciudad de Dios trajo alegrías, pero
también amarguras y todo se debía a la
misma cuestión, el realismo. Gracias al
éxito de la película, Meireles comenzó a
recibir propuestas de Hollywood, dirigió
el thriller El jardinero fiel y de ahí
pasó a más producciones internacionales
con estrellas. Así se convirtió en el
cineasta brasileño más laureado. En
medio de la voráine laboral, Meireles
perdió el contacto con el elenco de
Ciudad de Dios. Pudo seguir los pasos de
Braga, que había ganado notoriedad por
aparecer en el póster del film. Así
captó la atención de Hollywood y accedió
a Blockbusters como Soy leyenda. El
director creyó que la misma buena suerte
estaba acompañando a varios de los
jóvenes como Rodríguez y Filmino. Veía
sus caras y nombres en películas y
series brasileñas, pero recién en 2015
descubrió que estaba equivocado cuando
salió Ciudad de Dios 10 años después. El
documental a cargo de Cavi Borg y
Luciano Vidigal buscaba demostrar el
destino que corrió parte del elenco y
analizar si estos jóvenes estaban
preparados para el éxito masivo y si su
origen social fue un obstáculo más
fuerte que la oportunidad que les brindó
el film. Fue entonces cuando Mireles
descubrió cómo había seguido la vida de
aquel grupo formado en el taller y se
quedó helado. La mayoría continuaba
viviendo en las favelas, a merced del
crimen y la pobreza y dijeron que la
producción los abandonó. Incluso dijeron
que Nosomorro solo funcionó un año más y
desapareció. Algunos casos puntuales lo
perturbaron. Rodríguez y Filmino solo
fueron llamados por productoras para ser
de marginales y nunca como
protagonistas. Cuando pasó el furor de
la película, cada vez consiguieron menos
oportunidades. El encasillamiento y el
olvido lo llevó a sobrevivir haciendo
otros trabajos mal pagos. Rodríguez
contó cómo sintió la diferencia apenas
regresó de aquel viaje a Can. Después de
varios días de lujos, debió regresar a
su habitación donde apenas cabía. Sintió
un golpe seco en la frente que le mojaba
la cara. Eran gotas que caían del techo
húmedo, así que colocó una olla y se
puso a llorar. Meireles también prestó
atención al testimonio de Felipe
Paulino, el niño del impacto en el pie.
contó sobre el miedo que desarrolló
hacia Filmino y cómo al principio era
incapaz de verse en la pantalla, aunque
luego se acostumbró. Al ser una escena
tan fuerte, fue convocado a trabajar en
más películas y en poco tiempo se
convirtió en una joven promesa de la
actuación. Sin embargo, contó que el
padre lo explotaba y cuando se rebeló
contra él, decidió alejarse del negocio.
Ahora vivía en Vidigal. Había sido padre
a los 16 años. trabajaba como aprendiz
en un hotel y ambicionaba retomar su
carrera como actor. Luego, el director
se concentró en las palabras de
Ivancino, uno de los pocos actores que
contaba con antecedentes. Dijo que se
había decepcionado por la falta de
oportunidades en el cine, así que volvió
a la delincuencia. Incluso estuvo en la
cárcel, donde se volvió una celebridad.
Todos lo reconocieron por la película.
Cuando terminó de ver Ciudad de Dios 10
años después, Meireles lamentó que el
éxito de la película no hubiera cambiado
la vida de todos. Al final entendió lo
mucho que se había confundido, llegando
a una conclusión desoladora pero real.
El cine no hace milagros. También se
comunicó con Fraga por no haber
conservado la red de contención de
Nosdomorro. Él le dijo que tuvieron la
mejor voluntad, pero el Estado brasileño
les impidió seguir adelante. Pese a la
indignación, Meireles no supo qué más
hacer por quienes fueran sus actores. Se
limitó a seguir con su vida hasta que se
enteró de lo peor. En julio de 2017,
durante un descanso de un rodaje, vio en
los portales de noticias variaciones del
mismo titular de actor de Ciudad de Dios
a criminal más buscado. Hizo clic en un
artículo y no pudo creerlo. La noticia
hablaba de Ivancinio, que ahora se hacía
llamar Iván el terrible. La prensa lo
señalaba como el líder de una banda
peligrosa y presunto responsable del
crimen de un policía en medio de un
tiroteo. Tras días de permanecer
prófugo, se entregó para demostrar su
inocencia. Sin embargo, fue procesado
por varios crímenes y hoy sigue dentro
del sistema penitenciario brasileño.
Para Meirel es una apuñalada en el alma
y por un momento deseó que aquel chico
de edad de Dios le hubiera disparado.
Habló en los medios sobre lo profesional
que Ivancinho había sido en la película
y culpó al estado por haber desprotegido
a él y a otros jóvenes de las favelas.
En medio de la controversia y las
tragedias, Ciudad de Dios se consolidó
como un clásico y la impulsora
definitiva del cine brasileño moderno.
Así surgieron films como Aún estoy aquí
de Walter Sez que ganó el Óscar a la
mejor película extranjera y el agente
secreto de 2025. Además incentivó el
turismo en Río de Janeiro. Ahora todos
quieren conocer la verdadera ciudad de
Dios a la que consideran parte de la
vida local. Fernando Meireles sigue
recibiendo elogios por el film y el
realismo conseguido, aunque ahora lo
siente más como una maldición. Nunca
recuperó su relación con Katy Alund, se
peleó con los encargados de Nos Domorro
y sabe que la mayoría de los actores lo
consideran un traidor. Dispuesto a
torcer la historia en 2024, Meireles fue
uno de los productores de Ciudad de Dios
La lucha no se detiene. Esta serie de
HBO funciona como secuela directa del
film. Alexander Rodríguez retomó el rol
de Buscapé y entre los guionistas están
Paulo Linz y Braulio Mantovani. Para
preservar el espíritu original, la
producción reclutó entre 12 y 15 actores
jóvenes directamente de la ciudad de
Dios. Pero ahora Meirele se aseguró de
que nadie de su equipo repitiera los
errores del pasado y se diera una mejor
contención al elenco. Aún así, sabe que
nada de eso puede reparar las culpas que
le apuntan a la cabeza. Igual que aquel
chico hace unos años cuando pisó la
favela que lo ayudó a volverse quien es
ahora. Ciudad de Dios nació como un
intento de retratar el costado oculto de
un país, pero terminó disparando varias
polémicas. La obsesión por el realismo
condujo a un método de dirección
debatible y riesgoso. Así confirmó que
cuando ficción y realidad se confunden,
las consecuencias pueden ser
desagradables. Ahora quiero leer qué
piensan ustedes. ¿Es una obra maestra?
¿Fue pura explotación? ¿Meirel fue un
visionario o un inconsciente? Fuera de
eso, te agradezco muchísimo por quedarte
hasta el final del video y no te olvides
que tenés en la descripción el código
Sepinsims YT para un 20% de descuento en
mi curso de guion. muy básica. Este
curso lo que busca es que ustedes
aprendan a sacarle todo el jugo a una de
estas cámaras, ¿sí? a una cámara de
video. Muchas veces pasa cuando
empezamos una carrera de índole
cinematográfica o cuando empezamos a
estudiar publicidad o fotografía. De
repente nos compramos una cámara o
alquilamos una cámara y nos vemos
abrumados.
Continúa con YouTLDR
Analiza otro video con Pro
Procesa un video nuevo, busca cada marca de tiempo, compara fuentes y guarda el resultado en tu biblioteca.
More transcripts
Explore other videos transcribed with YouTLDR.

Opus 5 released! Is it better than Fable?
Mastra · English

Leilão de Embriões Nelore PO DNA Genética Aditiva
LANCE RURAL OFICIAL · Portuguese (Portugal, Brazil)

Leilão Peso Pesado Rima Agropecuária
LANCE RURAL OFICIAL · Portuguese (Portugal, Brazil)

النبي .. جبران خليل جبران .. إقرا بودانك
اقرا بودانك · Arabic

Leilão Internacional CIA
LANCE RURAL OFICIAL · Portuguese (Portugal, Brazil)

23° Mega Leilão Genética Aditiva - 1ª Etapa Fêmeas Nelore PO
LANCE RURAL OFICIAL · Portuguese (Portugal, Brazil)

كتاب رسالة الغفران
كتابي المنقذ · Arabic

Erkenntnistheorie 7 Immanuel Kant II
Dominik Finkelde - Hochschule f. Philosophie · English

Schwarze Löcher Erklärt - Von der Geburt bis zum Tod
Dinge Erklärt – Kurzgesagt · German

Como construir uma esfera de Dyson – A Megaestrutura Suprema
Em Poucas Palavras – Kurzgesagt · Portuguese (Portugal, Brazil)

[Histoire des sciences] L’histoire de l’intelligence artificielle (IA)
CEA · French

ميكانيكا الكم│1│الواقع الوهمى - كيف بدأ الكم ؟!
Sharafestien - شرفشتــاين (Sharafestien) · Arabic