Extinciones Masivas (Documental Completo)
¿Alguna
[Música]
vez ha pensado en la suerte que tiene
usted de estar vivo,
de ser un ser vivo?
Ningún ser humano ha visto un
ictiosaurio vivo y ninguno podrá verlo
jamás.
Extinciones
[Música]
[Música]
masivas se sucedieron hace millones de
años, tantos que la propia vida tuvo
tiempo de replantearse, dejando atrás
criaturas que se perdieron para siempre
en los reajustes de un mundo vivo,
demasiado joven.
inexperto y cambiante.
Ningún ser humano, ni usted, ni sus
hijos, ni los descendientes de sus
hijos, podrá ver jamás un lobo marsupial
vivo, a pesar de que nuestros abuelos
compartieron el mundo con ellos.
Ninguno podremos ver jamás un dodo,
ni un moa ni un alca gigante.
Somos el vector más eficaz de un
fenómeno tan antiguo como la vida, la
extinción de las especies.
Pero estamos resultando tan eficaces en
nuestro papel destructor que al empezar
a comprender los mecanismos
interdependientes de la vida sobre la
Tierra, estamos vislumbrando que tal vez
nuestra actividad puede acabar situando
a nuestra propia especie en el camino de
la extinción.
[Música]
La vida es por encima de todo un
misterio.
Hasta donde conocemos, nuestro universo,
es un precioso espejismo de leyes
físicas, convulsiones químicas y
viajeros geológicos silenciosos,
colosales y casi eternos,
inmensamente hermosos, pero todos ellos
muertos
o casi todos.
[Música]
Una diminuta mácula azul en una
inmensidad oscura y muerta.
La Tierra.
[Música]
La mano de Dios o una probabilidad
impensable de combinaciones
físicoquímicas aleatorias han dado como
resultado un mundo extraordinariamente
variado, donde la vida ha experimentado
durante millones de años dando lugar a
formas vivas distintas.
interdependientes,
cambiantes.
[Música]
La Tierra se convirtió en un planeta de
posibilidades para la vida.
[Música]
Cada ecosistema, cada nicho, cada
espacio sobre la tierra o bajo el mar
fue aprovechado por prototipos
biológicos que iban surgiendo conforme
el paso de las eras cambiaba las
condiciones del medio natural.
[Música]
Las especies cambiaron según maduraba el
planeta.
[Música]
Los primeros seres vivos tardaron en
aparecer casi 4000 millones de años
desde que una explosión impensable para
nosotros, aunque pequeña en la escala
universal, diera lugar al sistema solar.
[Música]
[Aplausos]
Pero una vez que la vida emitió su
primer pulso, comenzó a cambiar de forma
imparable.
Las formas vivas se multiplicaron
variando sus cuerpos, sus capacidades y
sus requerimientos de subsistencia.
La complejidad de los seres vivos fue
aumentando, las posibilidades de
adaptación se incrementaron.
Animales y plantas se diversificaron.
Las nuevas especies eran más complejas y
sofisticadas.
Incluso se hicieron sociables, dando
lugar a comportamientos que favorecían
la supervivencia del grupo por encima de
la del individuo.
Y la tierra se llenó de especialistas,
maravillosas entidades biológicas
capaces de perpetuarse a sí mismas.
[Música]
La vida se extendió hasta los confines
de nuestro pequeño y extraordinario
planeta.
Pero en este proceso de experimentación
y cambio no todo fueron aciertos.
Factores terrestres y extraterrestres
marcaron épocas de grandes cambios
durante las cuales la vida tuvo que
volver a empezar.
Desde que surgiera el primer ser vivo
hasta nuestros días, estos grandes
ajustes se han llevado consigo el 99% de
las especies que han existido y lo
hicieron en periodos de tiempo
concretos, milenios marcados por una
inusual mortandad que hemos denominado
extinciones masivas.
Desde el primer registro fósil animal,
hace aproximadamente 800 millones de
años, la Tierra ha sufrido al menos 12
extinciones masivas, de las cuales cinco
han sido de proporciones gigantescas.
[Música]
Millones de especies desaparecieron para
siempre en estos periodos de muertes
masivas, pero siempre quedaron plantas y
animales como punto de partida para una
nueva diversificación.
Ahora, en los primeros años del siglo
XXI, una nueva extinción parece estar
arrasando el planeta con una virulencia
inusitada, acabando con las especies a
una velocidad centenares de veces mayor
que la de las cinco anteriores. Y todo
apunta a que nosotros somos la causa, el
vector de esta sexta extinción masiva.
[Música]
[Música]
Cuando nos hablan de extinciones en la
prehistoria, tendemos a remontarnos en
el tiempo a una tierra habitada por
animales fabulosos, los dinosaurios.
[Música]
Los dinosaurios dominaron la zoología de
nuestro planeta durante 140 millones de
años, un periodo que en comparación con
la historia de nuestra especie se nos
hace casi eterno.
Los dinosaurios solo dominaron el mundo
durante un breve periodo de tiempo si lo
comparamos con la edad de la Tierra.
Aún así resultan un ejemplo fascinante
de la fragilidad de la vida.
Porque aún siendo los más formidables y
poderosos seres que han poblado nuestro
planeta, nada pudieron hacer contra las
fuerzas del cosmos.
[Música]
Una fuerza más allá de lo imaginable
llegó del espacio.
[Música]
Los gigantes iban a convertirse en
recuerdo y de nada les iban a servir su
tamaño, sus armas terribles ni su
agresividad.
La ruleta rusa del cosmos iba a
dispararse en la tierra de los
dinosaurios.
[Música]
Un meteorito de tamaño medio impactó con
la Tierra.
No fue el mayor ni el más devastador de
los que han llegado hasta nuestro
planeta, pero la potencia del impacto
fue equivalente a 10,000 veces la
detonación de todas las armas nucleares
del mundo.
Los bosques ardieron uniendo el humo al
polvo levantado por el impacto y a las
emisiones de millares de conos
volcánicos.
[Música]
El cielo se cubrió impidiendo el paso
del sol. El clima cambió radicalmente.
Sin luz, muchas plantas murieron y sin
alimento, los grandes colosos de nuestra
historia desaparecieron para siempre de
la tierra.
[Música]
[Aplausos]
Con todo, esta tragedia del Cretácico no
fue ni la primera ni mucho menos la más
devastadora extinción masiva.
Un cráter volcánico en el interior de
las selvas costarricenses nos da una
pista de cómo fueron los mayores
asesinos de la prehistoria.
Estas pequeñas algas unicelulares son
descendientes de bacterias
fotosintéticas que cambiaron el mundo
hace 3000 millones de años, produciendo
el mayor caso de contaminación de la
historia de la Tierra. un envenenamiento
producido por un gas altamente agresivo,
el oxígeno.
Las bacterias fotosintéticas dominaron
la Tierra cambiando su atmósfera, pero
también ellas perdieron su supremacía
cuando la vida comenzó a devorarse a sí
misma, cuando los animales pudieron
alimentarse de plantas u otros animales.
Hoy, solo en lugares aislados como esta
costa australiana, los últimos
estromatolitos, colonias de estas
bacterias fotosintéticas, quedan como
testigos de lo efímero de las
supremacías en nuestro planeta.
[Música]
Otro de los grandes vectores de la
extinción surgió de la propia evolución
de la Tierra.
[Música]
Desde que se inició la vida, la
fragmentación y deriva continental
supuso un cambio brutal en todos los
ecosistemas terrestres y marinos.
El movimiento de las placas tectónicas
alteró corrientes, vientos, cursos
fluviales. Cambió la orografía, las
costas, las islas. Los patrones del
mundo se vieron trastocados.
[Música]
Con el movimiento de las masas
continentales, los mares cambiaron,
afectando al clima de todo el planeta.
Hace 60 millones de años, el
supercontinente Gonduana se fragmentó
dando lugar a nuevos y poderosos
océanos.
Australia se independizó como isla y
comenzó su lento camino hacia el norte.
Las corrientes marinas cambiaron su
flujo titánico, rodeando al continente
más austral de aguas frías y la
Antártida se eló.
La dinámica tectónica y las
repercusiones climáticas que conlleva
han sido responsables de la desaparición
de muchas especies. De hecho, la primera
gran extinción hace 440 millones de años
se debió a la deriva hacia el sur del
supercontinente Gonduana, lo que provocó
una prolongada era glaciar en la que se
extinguieron cerca del 75%
de todas las especies del planeta.
Cambios globales de temperatura
generaban glaciares o creaban desiertos.
Fueron la causa directa de todas las
extinciones masivas, incluso de la gran
extinción de la era primaria, cuando
cerca del 96% de todas las especies
vivas se extinguieron.
Fueron cambios climáticos, sí, pero
provocados en la mayoría de las
ocasiones por un enemigo conocido que
vino del espacio.
[Música]
La vida es un proceso cambiante y cruel
al que parece no importarle los
individuos ni las especies, sino la
propia continuidad de la vida.
[Música]
Cada una de las grandes extinciones
promovieron nuevos comienzos, nuevas
eras de experimentación biológica donde
la vida probaba sus prototipos
aprendiendo de sus errores en un cambio
sin fin.
Todo parece apuntar a que estas
mortandades masivas son imprescindibles
para la evolución, ese proceso mal
conocido y difícil de entender que ha
diversificado la vida haciéndola cada
vez más compleja y especializada.
A lo largo de millones de años, la vida
se ha replanteado de forma constante y
aún lo hace en nuestros días.
Pero a diferencia de lo que parecía en
un principio, los científicos están
descubriendo que los supervivientes de
estos procesos de extinciones masivas no
son necesariamente los mejor preparados,
sino los que tienen más suerte y eso
convierten la vida y su evolución en un
inquietante juego de azar.
[Música]
Desde que tenemos información en el
registro fósil y probablemente desde el
origen del mundo, las especies no han
dejado de cambiar conforme el planeta y
sus hábitats se modificaban. De tal
forma que podríamos decir que se creaba
un mundo nuevo cada cierto periodo de
tiempo.
los cambios globales, ya sean provocados
por la creación y deriva de los
continentes, el impacto de asteroides o
las alteraciones químicas producidas por
el metabolismo de millones y millones de
diminutos seres fotosintéticos, han
hecho replantearse la vida sobre la
Tierra decenas de veces.
Nuevos mundos y nuevos habitantes. Este
es el patrón general en los continentes
desde hace 800 millones de años. Una
máxima que ha dejado por el camino
millones de especies que un día fueron
tan reales y pujantes en nuestro planeta
como hoy podemos serlo los seres
humanos.
[Música]
No importa lo poderosa o dominante que
fuera una especie, cuanto más
especializada, más dependiente era de la
estabilidad de su medio. Pero en la
Tierra nada permanece estable mucho
tiempo.
La respuesta a nuevos retos dio lugar a
la evolución.
De un ser unicelular a un vertebrado, de
un pez con placas a un dinosaurio con
plumas y de este a un ave.
El mundo no ha dejado de cambiar, pero
la vida siempre ha sabido amoldarse.
Un cambio para la renovación por el que
se ha pagado un precio muy alto.
En todo este camino sembrado de
extinciones masivas, ha habido, sin
embargo, grandes supervivientes,
familias, géneros y especies que han
continuado su lenta evolución superando
las grandes crisis a lo largo de
millones de años, ya sea porque sus
hábitats han permanecido estables o
porque sus diseños evolutivos les han
permitido adaptarse a los cambios.
[Música]
Este es un cocodrilo marino, un
superviviente del Cretácico.
Los primeros antepasados de los
cocodrilos actuales aparecieron a
principios del triácico, hace 230
millones de años aproximadamente en un
mundo dominado por los dinosaurios.
Eran nuevos prototipos evolutivos que
iban a resultar tan eficaces y
adaptables que sobrevivirían hasta
nuestros días.
Los grandes cambios que provocaron la
extinción masiva del Cretácico acabaron
con los dinosaurios, pero los
cocodrilos, sin embargo, consiguieron
sobrevivir. Hoy su mundo es muy
diferente de aquel de hace 80 millones
de años, pero las mismas soluciones
adaptativas, los mismos diseños que
entonces les fueron útiles siguen
sirviéndoles en este mundo del siglo
XXI.
Grandes placas protegen el cuerpo de los
cocodrilos como si de una coraza se
tratara.
Sus órganos, sus sentidos, su fisiología
en general es rústica, tal vez arcaica,
pero los ha mantenido vivos. durante
millones de años,
[Música]
los primeros cocodrilianos eran
carnívoros terrestres. Tenían las patas
más largas que los actuales, adaptadas a
la caza en tierra, pero ya disponían de
un cuerpo muy similar al de los
cocodrilos actuales.
Posteriormente fueron adoptando de forma
progresiva una vida anfibia,
consiguiendo variaciones físicas sobre
una constante, el cuerpo típico de los
cocodrilos que aún utilizan con éxito
hoy en día, convirtiéndoles en
predadores formidables.
[Música]
[Música]
los diseños supervivientes a Las grandes
extinciones, como es el caso de los
cocodrilos, son de todas formas la
excepción a la regla,
porque nuestro mundo se comporta como un
ser vivo en constante renovación y eso
implica nuevas especies que tomen el
relevo.
[Música]
Hoy la Tierra es un mundo de
sofisticados especialistas.
Las comunidades biológicas están
formadas por millares de especies,
millones de seres vivos que basan sus
vidas unos en otros, de forma que todos
dependen entre sí.
Este perezoso de las selvas amazónicas
es capaz de sobrevivir en un mundo de
cazadores tan efectivos y especializados
como son los jaguares.
Y si lo consigue, es gracias a algo tan
sencillo y difícil como poder vivir sin
necesidad de bajar al suelo.
[Risas]
El dosel de la selva es el lugar más
seguro para criaturas tan lentas como el
perezoso.
Aquí arriba encuentran comida y han
conseguido beber de las hojas y troncos
que almacenan el agua del lluvia.
Además, sus adaptaciones a la vida
arbórea les han llevado a desarrollar un
disfraz a base de movimientos lentos y
de unas algas verdosas que les tiñen sus
pelos pardos.
A cambio de tan ajustados cambios
fisiológicos, los perezosos no pueden
huir si les localiza un enemigo y deben
vivir siempre cerca de las cecropias de
las que se alimentan, de modo que
dependen estrechamente de la
supervivencia de estos árboles y, en
general, de la selva amazónica.
Uniones tan especializadas como la de
los perezosos, las algas verdeazuladas
que viven en sus pelos y algunas
especies de árboles amazónicos como las
cecropias han funcionado tan bien que se
han extendido por todo el mundo y esto
ha traído una riqueza sin precedentes a
la biodiversidad de la Tierra.
[Música]
[Aplausos]
[Música]
Las uniones ecológicas han hecho que la
vida se diversifique como no lo había
hecho en su larga historia evolutiva,
pero este éxito tiene sus riesgos.
[Música]
Hoy más que nunca comprendemos que cada
animal, cada planta, cada factor
ambiental puede influir en la vida de
todos los demás miembros de un
determinado ecosistema.
[Aplausos]
Lo mismo que algunas especies sociables
han conseguido conquistar infinidad de
medios gracias a la especialización de
los individuos del grupo en los
diferentes trabajos que requiere la
sociedad, estos ecosistemas complejos
necesitan de los diferentes miembros que
lo componen para su óptimo
funcionamiento.
[Música]
Vistos así, los ecosistemas y el planeta
en su conjunto se comportan como
organismos vivos independientes
necesitados del trabajo de todas sus
células, tejidos, órganos y sistemas
orgánicos.
Todos son importantes y a partir de un
número todos son imprescindibles.
[Música]
Esta especialización llegó al máximo en
las islas que la deriva continental
separó del resto de los continentes.
Madagascar fue una de ellas.
[Música]
Un sifaca de berró vigila desde la
seguridad de un árbol.
Los siifacas, como todo el grupo de los
lémures a los que pertenecen, surgieron
en la soledad evolutiva de Madagascar.
No existen lémures en ninguna otra parte
del mundo, ni los ha habido nunca. Y lo
mismo le sucede a más de 150,000
especies de plantas y animales
exclusivas de esta isla africana.
Los lemures aparecieron después de que
Madagascar se separara del continente
africano.
Son pues, un grupo que ha surgido sin la
presión evolutiva que supone la
competencia con especies continentales.
Pero esta libertad de competencias tiene
un riesgo muy alto. Todos los que se
desarrollaron en estas islas de
evolución dependen estrechamente de sus
ecosistemas igualmente exclusivos.
lémures, camaleones, fosas e insectos,
jecos y guanas y las más de 7300
especies de plantas endémicas son las
células del organismo Madagascar, piezas
de un conjunto vivo que se necesitan
mutuamente
y esto afecta por igual a animales y
plantas, a grandes y a pequeños, a
cazadores y a presas.
[Música]
Los viajeros de estas islas de evolución
independiente nos pueden enseñar mucho
sobre cómo la vida se diversifica, pero
también sobre la fragilidad de la vida
sobre la Tierra.
Son mundos a escala reducida, ejemplos
en los que podemos ver reflejada la
suerte de todo el planeta en un periodo
de tiempo mucho menor.
[Aplausos]
[Música]
[Aplausos]
[Música]
Al otro lado del océano Índico, una isla
mucho más grande conserva especies que
nos muestran cómo pudo ser el mundo sin
los mamíferos placentarios.
[Música]
En el interior de sus selvas
prehistóricas, Australia guarda a los
descendientes de la lejana Gonuana, el
supercontinente austral que se fragmentó
hace 50 millones de años.
Este Kidna es un representante de un
linaje que se quedó anticuado cuando los
mamíferos adquirieron la capacidad de
desarrollar a sus crías en su interior,
librándose así de la fórmula más antigua
que era poniendo huevos.
Con los monotremas, que es como se
denomina este grupo de mamíferos
ponedores de huevos, Australia guardaba
otro tipo de mamíferos, los marsupiales,
aquellos que acababan el desarrollo de
sus crías en el interior de bolsas o
marsupios.
[Música]
Los marsupiales y la mayoría de las
especies originarias de la lejana
gonwana habían dejado atrás la
competencia continental a la que se
enfrentaban las plantas y animales del
resto del mundo.
Pero también a ellos Australia les iba a
someter a duras pruebas.
[Música]
Cuando Australia se independizó como
isla, comenzó un lento viaje hacia el
norte.
Al paso de milenios, la isla fue
acercándose a latitudes más cálidas y
eso supuso progresivos, pero
contundentes cambios climáticos en su
interior.
[Música]
El calentamiento de aquella joven
Australia podría haber sido la causa de
una extinción masiva en su interior,
pero el proceso fue tan lento que los
animales australianos tuvieron tiempo de
adaptarse y evolucionar.
[Música]
Hoy la noche australiana deja ver
algunos de los nuevos prototipos
marsupiales que se han adaptado también
al calor que han convertido el desierto
en su hábitat.
El caso de Australia es un ejemplo
perfecto para comprender que en las
extinciones masivas que han asolado
nuestro planeta hay un factor
determinante en función del cual la
Tierra y la vida tienen capacidad de
sobreponerse.
tiempo.
El impacto de un meteorito es una
agresión de tal magnitud y rapidez que
desencadena la desaparición de millones
de especies.
Pero los cambios paulatinos, las
transformaciones progresivas de nuestro
mundo dan tiempo a la evolución para que
sus especies se adapten a las nuevas
condiciones.
Y esa capacidad ha sido la que ha hecho
que, a pesar de las grandes extinciones,
la vida se haya recuperado una y otra
vez.
[Música]
Si se le da tiempo a la vida, esta se
muestra adaptable y flexible.
[Música]
Los casuarios australianos son
descendientes de las aves gigantes que
vivían en el supercontinente Goduana.
Aquellos gigantes de más de 500 kg
dieron lugar a las avestruces africanas,
los ñandues sudamericanos y a los emúes
y casuarios de Oceanía.
[Aplausos]
En un mundo de animales más pequeños y
recursos más ajustados, aquellas
monstruosas aves no tenían cabida. Así
que sus descendientes fueron adquiriendo
tamaño y peso, más ajustados a los
cambios de su entorno.
[Música]
[Risas]
Al otro lado del mundo, en las selvas
que baña el orinoco, un grupo de
oadcines se alimenta entre las copas de
los árboles.
Como tantas otras especies, los oacines
surgieron como respuesta a la
oportunidad de alimentarse y vivir de
forma permanente en las copas de los
árboles amazónicos. Y como sus
antecesores tuvieron tiempo suficiente,
un tiempo que geológicamente no es
mucho, pero que se mide en millones de
años, surgió esta especie, un ave
vinculada vitalmente a los árboles de
los que se alimenta. Una especialización
que permite a los oacines alimentarse
sin tener que hacer grandes vuelos.
Para los carnívoros, sin embargo, las
cosas no son tan fáciles y hay que
perseguir a las presas.
[Música]
[Música]
Las rapaces se armaron de garras y picos
capaces de matar.
Tal y como hacían los grandes
dinosaurios carnívoros, que ahora
sabemos que también tenían plumas, los
cazadores del aire necesitaron
desarrollar resistencia, rapidez y
pericia en el vuelo, todo lo contrario
que los tranquilos o azcines. Yes.
[Risas]
Allá donde la vida tenía tiempo, las
especies se adaptaban a todo tipo de
condiciones y lo siguen haciendo en
nuestros días.
Entre las ballenas de Patagonia y por
causas que veremos con detalle en el
próximo episodio, se está produciendo un
caso que recuerda la historia de David y
Goliat.
Las gaviotas se han hecho tan numerosas
que aprovechan todos los recursos
disponibles y los lomos de las ballenas
son una fuente casi inagotable de
alimento.
Es un caso sorprendente, pero que
demuestra la adaptabilidad de las nuevas
especies, animales surgidos de millares
de pruebas evolutivas en dura
competencia con otros animales.
Hasta llegar a las actuales gaviotas,
capaces de comer casi cualquier cosa y
de colonizar cualquier ecosistema de
polo a polo, han tenido que sucederse
decenas de antecesores que fueron
potenciando los rasgos más eficaces para
sobrevivir a unas condiciones cada vez
más duras.
Es una solución opuesta a la de los
superespecialistas,
animales muy bien adaptados a un medio
concreto, pero que dependen de él
completamente.
[Música]
Desde el origen de la vida, los
organismos han ido ganando complejidad.
[Música]
Las nuevas especies, los nuevos
prototipos de la vida son más efectivos,
más sofisticados y precisos
[Música]
desde que la vida comenzó a devorarse a
sí misma, es decir,
Desde que aparecieron los primeros seres
capaces de alimentarse de otros
organismos vivos, el mundo se convirtió
en un lugar de cazadores y presas.
[Música]
Armas cada vez más sofisticadas
surgieron para la agresión y la huida,
para acechar y para esconderse, para
capturar a la presa y huir del cazador.
[Música]
No importaba hasta dónde llegaran las
nuevas adaptaciones para colonizar
nuevos ecosistemas.
Allí donde llegaba una presa, surgía con
el tiempo un cazador
[Música]
y matar para sobrevivir se impuso como
norma, una ley ineludible a la que todos
estamos sometidos ya como verdugos, ya
como víctimas.
Cuando los mamíferos volvieron al mar,
lo hicieron por partida doble.
Las focas y lobos marinos aprovecharon
los recursos ilimitados de los océanos,
alimentándose de peces e invertebrados
marinos. Pero otros mamíferos fueron más
allá y se hicieron cazadores de focas.
[Aplausos]
Estos nuevos cazadores contaban con una
estructura social bien desarrollada, un
arma formidable que les permitía cazar
en grupo.
[Música]
Grandes predadores del mar, como los
tiburones cedieron su puesto en la
pirámide trófica.
[Música]
Estos grupos organizados convertían al
resto de las criaturas marinas en presas
potenciales y ni siquiera las
gigantescas ballenas azules se libraban
de su amenaza.
[Música]
[Música]
Hoy no hay otro animal en los océanos
que pueda competir con una familia de
orcas. Al poder del individuo se une el
poder del grupo, trabajo y riesgos
compartidos con una recompensa común.
Las orcas son un ejemplo del poder de la
evolución y una muestra de sus axiomas.
Si no se producen cambios bruscos y de
magnitud global, las nuevas especies
cumplen la teoría de la selección
natural y el más apto sobrevive.
Pero cuando hablamos de cambios bruscos,
estamos hablando en la escala de tiempo
geológica, donde miles de años son
apenas un instante.
Y fue precisamente hace un instante
cuando el más moderno de los prototipos
biológicos llegó al planeta Tierra.
[Música]
Esta era una especie diferente.
No tenía garras, ni dientes poderosos,
ni aptitudes físicas excepcionales,
pero contaba con algo mucho más
peligroso, la inteligencia.
La aparición del hombre iba a cambiar
para siempre el planeta.
[Música]
Era una especie compleja capaz de
interpretar su entorno como ninguna otra
lo había hecho jamás. El mundo natural
se convirtió en un enemigo a vencer. La
inteligencia suplió la falta de garras y
colmillos, permitiendo la elaboración de
armas.
Y el hombre se convirtió en un cazador
temible.
La fascinación del poder se adueñó
pronto de nuestra especie. La obtención
de alimento ya no era bastante.
Ahora el hombre tenía el poder sobre la
vida y la muerte, y matar sin necesidad
se hizo parte de nuestras señas de
identidad.
En su imparable búsqueda de bienestar,
los seres humanos consiguieron grandes
logros. Buscar la comida recolectando y
cazando implicaba pasar periodos de
privación, estar en permanente
movimiento y depender del clima y las
estaciones.
Así que la domesticación de los animales
salvajes resultó una solución fabulosa
para atajar el problema que permitía,
además permanecer en un mismo lugar
durante el tiempo que se quisiera.
[Música]
El hombre se hizo sedentario y aprendió
a cultivar el suelo del que extraía
tantos alimentos que aún podía conservar
sus excedentes y dosificarlos en los
meses improductivos.
[Música]
Los excedentes le permitían además hacer
cambios con otras poblaciones, con lo
cual se abrían las posibilidades de
obtener diferentes alimentos, nuevos
objetos, mayor bienestar y como
consecuencia los asentamientos humanos
se fueron afirmando y creciendo, se
hicieron más complejos, más
sofisticados, tan ajenos a la naturaleza
que llegaron a convertirse en mundos
artificiales a la medida de nuestra
especie.
[Música]
[Música]
Con plantas y animales a su alcance
durante todo el año, el hombre había
dado el paso decisivo para conquistar el
mundo. Era cuestión de tiempo que
nuestra especie proliferara y vaya si lo
hicimos.
[Música]
Cada año la población mundial crece más
rápidamente ocupando los últimos
santuarios de una naturaleza esquilmada.
De las primeras cuevas naturales, donde
nuestros antepasados encontraron
refugio, el hombre ha ido
progresivamente conquistando nuevos
territorios.
La inteligencia le permitía cambiar el
entorno a su antojo y nuestra especie se
expandió más allá de lo imaginable de
forma creciente, exponencial,
imparable.
[Música]
Hemos cambiado de tal manera nuestro
entorno natural que ya no podríamos
vivir en él. Nos hemos hecho
dependientes de nuestro mundo de metal,
plástico y cristales, donde la energía
nos suministra calor, protección y
seguridad. Pero para conseguirlo,
estamos destrozando el mundo.
Nos hemos convertido en un vector de
extinción tan devastador como pudieron
serlo la deriva de los continentes o el
impacto de los meteoritos, pero estamos
haciéndolo con una velocidad miles de
veces superior y ya hemos visto que la
vida necesita tiempo para poder absorber
los cambios, pero un tiempo geológico o
lo que es lo mismo, muchísimo tiempo.
Las consecuencias de nuestras acciones
se han convertido en problemas
ecológicos globales.
Estamos cambiando el clima de toda la
Tierra y los primeros indicios surgen
menos se esperan.
Las especies se extinguen con una
rapidez como nunca antes se había
conocido en la historia de la Tierra, a
un ritmo 10,000 veces superior a la
velocidad con la que surgen nuevas
especies.
Somos los causantes de la sexta
extinción masiva, una extinción que se
está produciendo hoy, ahora.
[Música]
Los científicos calculan que en los
próximos 100 años la mitad de todos los
seres vivos del planeta estarán en
peligro de extinción. Un periodo
inapreciable en la escala de las
extinciones, donde el tiempo se mide en
millones de años.
Estamos empezando a comprender la
responsabilidad que supone ser una
especie exterminadora,
pero por suerte el proceso aún es
reversible. La inteligencia que nos hizo
capaces de producir cambios a escala
planetaria, la misma que nos permitió
conquistar la Tierra y hacernos dueños y
señores de la naturaleza, puede
conducirnos a enmendar nuestros
inaceptables y brutales errores.
[Música]
Hoy son muchos los que han emprendido la
tarea urgente de dar marcha atrás al
proceso de extinción que hemos provocado
y cada día son más los voluntarios que
se unen a la causa.
Vivimos en un planeta mágico marcado por
el don de la vida. Y aunque nos creamos
tan importantes y poderosos, vistos en
forma global con la perspectiva de
millones de años, no somos más que una
especie loca y efímera que se está
saltando todas las reglas.
La Tierra ya ha soportado cambios
similares a los que estamos provocando,
extinciones masivas que hicieron
desaparecer hasta el 95% de todas las
especies. Ella, por tanto, sobrevivirá a
todos estos deterioros alarmantes y la
vida con seguridad volverá a la Tierra.
Pero si no somos capaces de evitarlo,
nuestra especie como los dinosaurios,
los tigres marsupiales o los icosaurios,
será tan solo un recuerdo de un instante
insignificante en la larga vida del
planeta Tierra.
[Música]
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